DALHOUSIE – HAPUTALE: Ascensión al Pico de Adán o Adam´s Peak

Camino hacia la locura del Viaje o Ascensión a la Montaña Sagrada

En muy pocas horas, nos suena el despertador. Son la 1:45 de la madrugada. Apenas hemos dormido algo, ya que continuamente nos despertábamos, no sabemos si por los nervios, por no quedarnos dormidos, o por ambas cosas. Así que sobre las 2 de la mañana salimos de nuestro hotel. A refrescado bastante, respecto a los lugares que habíamos visitado en Sri Lanka, pero estamos en cierta altura, y esto se tiene que notar.

El monte Adán es el lugar más sagrado de Sri Lanka. Tiene una altura de 2243 metros, y es tan sagrado porque es venerado por hinduistas, budistas y musulmanes. En lo alto de la montaña se encuentra un templo, con la reliquia sagrada, que es una piedra, con forma de huella. La leyenda musulmana cree que es la huella del pie de Adán, por lo que le da nombre al pico. Aunque otras religiones piensan que fue Shivá o Buda los responsables de la huella. La cuestión es que el pico tiene 5500 escalones, y se suele realizar de noche, para llegar a ver amanecer desde arriba.

Así que, ahí estábamos nosotros, intentando hacer la peregrinación hacia la cima. No hay un alma por la calle, pero tampoco esperábamos encontrar a nadie. Son las 2 de la mañana, y lo normal sería estar durmiendo. Al terminar el pueblo, vemos a dos chicos que salen de su hotel, con pinta de hacer lo que vamos a hacer nosotros. Nos sentimos algo mejor, ya que no vamos a estar solos, sobre todo en el inicio. Cruzamos el puente, y hay una gran cantidad de puestos, pero todos cerrados. Nos encontramos a algunas personas, no sabemos muy bien  quienes eran, pero te dicen que firmes un libro y que des una donación. Hay unos cuantos por el camino. Este inicio se hace bastante bien. Hay algún pequeño templo, pero de noche todo se ve extraño.

Vas cruzando varias veces por el río, que lo adivinas por el sonido, ya que está todo a oscuras. Vamos guiados por las estrellas (pocas veces habíamos visto un cielo tan estrellado), aunque también guiados por nuestras linternas. Llegamos a la Pagoda de la Paz, y aquí es donde se empieza a poner en serio el asunto. Los escalones empiezan a ser irregulares, por lo que no consigues coger un ritmo. Y muchos de ellos, de una gran altura, lo que hace que la subida se haga más dura. Aquí, empiezas a pensar, que a gusto estaríamos en la playa. Pero poco a poco, seguimos subiendo, y las estrellas nos iluminan el pico, donde lo podemos apreciar todavía un poco lejos. Son las 3:30 de la mañana, ya llevamos hora y media, y lo que nos queda. No entendemos cómo puede subir gente mayor, niños, sin estar preparados, porque realmente es un desafío. Suponemos que es por la fe, ya que dicen que la fe mueve montañas. Nos sobra toda la ropa que llevamos, y no queremos parar para no rompernos el ritmo, y no quedarnos fríos. El tramo final se hace bastante duro. Además del cansancio, hay que añadir la pendiente que tiene los escalones, que se hacen casi verticales. También el ver solo el alumbrado de tu linterna, durante todo el recorrido, se hace pesado, y aburrido. Pero cuando menos lo esperamos hay tenemos el final. Hemos subido en dos horas y veinte minutos. No está nada mal, ya que se suele hacer sobre tres horas. Llegamos arriba, y notamos que nos estamos quedando fríos. Nos tapamos con todo lo que teníamos, pero nos damos cuenta que no es suficiente. Estamos tiritando, y todavía queda sobre una hora para que empiece a amanecer. Pasamos como podemos este tiempo, muertos de frío, pero nos esperaba una gran recompensa. Uno de los amaneceres más bonitos que hemos visto. Y no lo decimos por el reto que hemos realizado, sino por el paisaje, que se ve desde lo alto. Por la parte que sale el sol, es espectacular, con las montañas tapadas por un pequeño manto de niebla.

Y por el lado contrario, tres picos, con unas espesas nubes a sus pies. Un paisaje, sin duda, que no olvidaremos jamás, y una hazaña que tampoco la olvidaremos.

Se hace de día y vemos el Templo que hay en la cima. No es que sea nada del otro mundo, sin embargo es importante por lo que representa, y por el lugar en el que está colocado. No nos entretenemos mucho, ya que hay que bajar, y seguir nuestro camino.

Ahora toca la bajada, que con escalones tan grandes, puede ser igual de cansada que la subida. Bajamos despacio, porque ya estamos un poco cansados, y ahora sí que vamos tomando fotos, que a la subida, lógicamente no pudimos.

Vemos varios Budas en la bajada, y muchas cosas que logicamente no las vimos en la subida, al estar todo a oscuras. Casi todo con motivos religiosos.

El paisaje es precioso. Rodeado de montañas. Se pueden ver alguna cascada, o cruzar el río por algún puente.

Bajamos de lo más entretenidos, viendo todas las cosas. Ya por último visitamos una Pagoda, que se encuentra al final del recorrido.

Y por fin, atravesamos una especie de arco que indica la entrada y la salida de nuestra peregrinación. Ya vamos arrastrando los pies, de lo cansados que estamos.

Tardamos casi el mismo tiempo en subir que en bajar. O hemos subido muy rápido, o bajado muy despacio. Vamos directamente al hotel a desayunar, hambrientos del esfuerzo. Y nos sorprenden con este rico desayuno en el hotel White House Adam´s Peak.

Como ir de Dalhousie a Haputale

Recogemos nuestro equipaje y nos dirigimos hasta nuestro próximo destino; Haputale. Vamos a la parada de bus, nos tiemblan un poco las piernas, del cansancio, pero vamos muy contentos por el reto conseguido. Esperamos un rato y viene el bus que va a Maskeliya. Vamos a hacer el mismo recorrido que al venir, pero a la inversa. Puede haber furgonetas turísticas que van directas, pero no sabemos decir el horario. En Maskeliya, antes de llegar a la estación de autobuses, nos paran para coger el bus que va a Hatton a la carrera. Nos montamos y en unos 45 minutos estamos en Hatton. Cuando llegamos decidimos ir en bus, aunque nuestra primera intención era ir en tren. Pero el cansancio, y el querer llegar antes a Haputale, nos hicieron cambiar de opinión. Preguntamos por el bus a Haputale, y nos dicen que no hay directos, que hay que coger dos, entonces ya no nos parece tan buena idea, porque al final, vamos a tardar parecido, y montar en el tren en Sri Lanka es toda una aventura. Vamos andando hasta la estación de tren por la avenida principal, que está muy animada.

Recorremos el Kilómetro que hay, mirando para todos los sitios, ya que es una ciudad muy auténtica.

Podemos apreciar la fuerte tradición Musulmana que hay en la Ciudad. Más que en otros puntos de Sri Lanka. Se pueden ver muchas mujeres con Burkas y bastantes Mezquitas.

Llegamos al final de la ciudad y tras cruzar un puente por encima de las vías del tren, se encuentra la estación. A la derecha puedes ver la figura de un enorme Buda de un Templo a las afueras de Hatton.

Sacamos los billetes, que esta vez nos cuestan 130 rupias. Así que también sabemos que no vamos a tener sitio reservado. La estación se va llenando poco a poco, así que aunque sabemos que no vamos a coger asiento, por lo menos, rezamos para que nos podamos subir cómodamente. El tren llega con una hora de retraso, nos da tiempo hasta dar alguna cabezada, sentados en el andén. Estamos muertos de cansancio y de sueño. Llega el tren, y logramos subir cómodamente, aunque sin asiento. Por lo menos las mochilas grandes, también las colocamos. Y vamos en la puerta, viendo el paisaje, que es bastante bonito, con muchas plantaciones de té y algunas cascadas.

Tres horas tarda el trayecto, pero a nosotros, hasta se nos pasa el cansancio, viendo la belleza del paisaje.

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Llegamos sobre las 5:30 a Haputale. Salimos de la estación y hay un chico que nos dice que tiene un hotel. Nosotros no teníamos ninguna reserva, y le preguntamos precio, que si está céntrico, etc. Nos dice que está cerca del centro. Nos parece bien el precio, y nos dice que nos lleva en su furgoneta. Montamos, y atravesamos el centro del pueblo, y vemos que se aleja por una carretera con una enorme cuesta. Le preguntamos que si no estaba en el centro el hotel. Y nos contesta que cerca, que ya estamos llegando. Coge un desvío y sigue por otra carretera, hasta que llegamos. Nos bajamos, y le decimos que eso no es lo que nos había dicho. Nos dice que solo está a un Kilómetro. Le decimos que está mucho más lejos que un kilómetro, y no se puede ir andando hasta el pueblo. El hotel está en medio de la nada, alrededor no hay ningún sitio ni para cenar. Así que nos vamos por la carretera. Aparece un tuk tuk, y le decimos que nos lleve al centro. Nos dice que si tenemos hotel, le decimos que no, y nos dice que él conoce uno. No sabemos qué decirle, después de la experiencia que hemos tenido. Al final, le decimos que si está céntrico, y es económico, que nos lleve. Pues en pleno centro, se mete en un hotel, y sale el dueño a enseñarnos la habitación. El hotel parece bastante nuevo. Nos sube a ver la habitación, y es una pasada de grande. Algo vacía, ya que se nota, que es demasiado nuevo, y todavía no está ni decorado. Pero nos vale de sobra, pero pensamos que nos va a decir un precio alto. Nos sorprende y nos dice que nos lo deja en 3500 rupias con desayuno, le decimos que es para dos noches y nos dice que 6000 rupias. Un precio, incluso más económico, que en el que habíamos estado. El hotel se llama Sinlaway 2.

Dejamos el equipaje, y salimos a inspeccionar el pueblo. Es un pueblo pequeño, pero muy auténtico. Hay mucho ajetreo por las calles.

Es un pueblo pequeño que tiene dos calles céntricas, que es donde se agrupa la mayor parte de los negocios, tiendas, bares y donde puedes ver la verdadera vida de Sri Lanka.

Este tipo de poblaciones nos encanta. Poco turismo y mucha autenticiadad en sus gentes. Aunque el pueblo es pequeñito, con las dos calles principales, nos las recorremos unas cuantas veces.

Vamos buscando algo donde poder cenar, y no nos convence ninguno. Nos parece demasiado tradicional, demasiado local. Nos encanta que sea así, pero a la hora de comer es otra cosa.

Al final entramos en el que parecía que tenía mejor pinta. No saben apenas hablar inglés, pero nos dice que un arroz con vegetales por 150 rupias cada uno.

Un plato sobre 1,6€, nos podemos arriesgar a que no nos guste, aunque también nos arriesgamos a ponernos malos en este sitio. El arroz, no está nada mal, así que puede ser que repitamos al día siguiente.

En vez de servilletas, el señor tiene recortes de periódico del tamaño de una servilleta puestas en el servilletero.

Después de tan intenso día, llegamos al hotel muertos de cansancio. Hemos dormido poco, hemos subido una montaña, y hemos realizado un desplazamiento con trayectos en bus, tren y tuk tuk. No se puede pedir más en el día. Pero tenemos que recuperarnos y dormir esta noche, porque mañana nos espera otro día duro.

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No es el país más económico de Asia para volar, pero si buscas con antelación, puedes coger los billetes por algo más de 600 €, que no está nada mal.

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La moneda oficial en Sri Lanka es la Rupia de Sri Lanka. Mil Rupias equivalen más o menos a 5 €.

El idioma oficial en Sri Lanka es el l cingalés y el tamil . Sin embargo existe un importante segmento de la población que habla Inglés, sobre todo las personas que trabajan en el sector turístico, y en la Capital.