Del Campamento Satara a Skukuza
Día 5 del Viaje a Sudáfrica: Tercer día en el Parque Kruger
Como siempre, madrugamos bastante, para aprovechar el tiempo. A las seis de la mañana ya hemos desayunado y estamos saliendo por el campamento. Como en todos los campamentos la recepción comienza a las siete de la mañana. Dejamos la llave en el buzón que hay a la salida.
Está amaneciendo. Lo primero que hacemos es ir a la charca Nsemani Waterhole, donde estuvimos al atardecer el día anterior. No vemos nada. Lo que creemos que es un lugar imprescindible para visitar al atardecer. Si quieres saber lo que vimos allí el día anterior, pincha aquí.
Seguimos nuestro camino, pero a nuestra espalda el sol está saliendo y nos regala este amanecer. Muy típico africano.
Para llegar a Skukuza tienes dos formas. Bajar por la carretera principal o bajar por el camino paralelo S36. Nosotros decidimos este último. Cogemos el camino, ya que preferimos salirnos de las carreteras. Nos parecen más entretenidos y con más posibilidades de encontrar animales. No hay muchos coches como en la carretera. Nuestra primera parada es el waterhole Muzandzeni. No hay muchos animales, pero si, un paisaje bonito con unos pájaros.
Nuestra siguiente parada es un área de descanso. En todos los trayectos suele haber estas áreas para poder salir del vehículo, estirar las piernas y sobre todo ir al baño. En algunas, incluso hay para cocinar y unas mesas para hacer un picnic. Nos sorprendieron que estaban bastante limpios para el lugar donde se encuentran.
Los trayectos en el Parque Kruger están indicados bastante bien. En todos los cruces suele haber indicadores de los lugares hacía donde van, con los kilómetros que hay. Así todo, aconsejamos descargarte la aplicación Maps.me, con la que nos orientamos muy bien.
Vamos bajando por el camino hacia Skukuza, sin ver demasiados animales. Teníamos esperanzas porque habíamos leído mucho de este trayecto. Pero nos costaba ver algún animal. Además, el camino estaba bastante mal. El peor camino que hemos por el que de momento hemos ido. No es que tuviera muchos baches, sino que era piso irregular y te temblaba todo el coche, como si fuera a desarmar.
Está todo muy seco. La mayoría de las charcas se encuentran sin agua. No sabemos si es la temporada peor para ver animales aquí, o que estamos teniendo mala suerte. Vemos algún elefante y alguna jirafa, pero nos cuesta bastante.
Salimos a la carretera principal y después de unos cuantos kilómetros paramos en Tshokwane Picnic. Un área de servicio muy recomendable. Tiene una cafetería, tienda y unos baños. Los precios del bar no nos parecieron muy altos. Estuvimos un buen rato, ya que estábamos cansados por no ver muchos animales. Por lo menos vimos un leopardo en el baño.
Cogemos el desvío hacia Skukuza un poco desilusionados, por la carretera H1-2. Seguimos sin tener suerte. Con la cantidad de animales que vimos en la zona de Mopani. Después de un rato para probar suerte bajamos hacia la carretera H4-1, que cruza el río Sand. En pocos kilómetros arreglamos el día. Después de tantas horas conduciendo y en poco tiempo vemos todo. Vemos en dos ocasiones familias de Pumbas. Además, los pudimos bastante bien.
Luego vimos unos monos muy monos. Pequeñitos y muy simpáticos, que iban a ser la antesala de lo que sería una de las mayores experiencias que hemos vivido.
A continuación, llegó el momento. Vemos en un camino muchos coches amontonados. Decidimos dar la vuelta y coger ese camino a ver qué pasa. Llegamos y vemos a todo el mundo mirar hacia unos árboles. Pero no vemos nada. Estamos a punto de marchar, pero vemos a lo lejos una cola de un animal grande. Vemos que sube a un árbol, pero no lo podemos ver muy bien. Movemos un poco el coche y vemos que del árbol cuelga las patas de un impala. También apreciamos que entre las ramas se mueve algo. Esperamos un rato y entre las hojas, podemos apreciar el contorno de un leopardo. No nos lo podemos creer. No sabíamos si se quedaría a dormir o si solo había ido a subir su comida para otro día. Como las ramas seguían moviéndose, nosotros no nos movíamos haber como acababa. Y después de un rato el leopardo bajo de un salto y se fue. No podemos hacer ninguna fotografía buena, pero lo que hemos vivido ha sido increíble.
Como no era muy tarde en vez de ir a nuestro campamento, seguimos la carretera y cruzamos el puente que hay. Vemos un cocodrilo tomando el sol.
Antes de llegar a Skukuza también vemos una hiena dando de mamar a su cría. Ya tenemos suficiente y sobre las 3 de la tarde nos vamos a nuestro campamento.
El campamento de Skukuza es de los mejores que hemos estado en el Parque Kruger. La habitación es amplia y está muy bien. Tiene el porche para comer, con fregadero y utensilios. Lo único que si quieres cocinar tienes que ir a una cocina común.
La tienda es de las más grandes. Tiene muchas cosas, tanto de souvenirs, como de comer. No llega a ser un supermercado, pero tiene bastantes cosas.
En este campamento tiene hay dos restaurantes. Uno está junto la tienda. Se encuentra junto al río. Tiene una terraza con vistas al río. Si no quieres estar en el bar, también hay unos bancos debajo de la terraza.
El otro restaurante simula una estación de tren, por lo que se llama Estación Kruger.
Junto a este último restaurante se encuentra la piscina. Bastante grande en comparación con otros campamentos.
Nosotros preferimos cenar en nuestro porche, con una botella de vino.



























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