RESERVA DE CUYABENO: Caminata por la selva

Primer día en la Selva del Amazonas

Amanece sobre las 6 de la mañana, con la claridad del día y la intensa lluvia nos despertamos. Hasta las 8 de la mañana no desayunamos y empezamos a preparar todo, ya que hoy nos toca un duro día, con una gran caminata por la selva.

Al ir a desayunar podemos ver un mono capuchino rondando por la cocina. Parece que con nuestra presencia se encuentra a gusto, pero en un momento salta a una bolsa donde se encuentran unos plátanos, coge los que puede, nos mira desafiante (la cara que puso, hasta asusta), y se va corriendo con el botín.

Para la caminata que vamos a hacer nos dan un poncho para la lluvia y unas botas de agua, ya que el terreno está bastante embarrado. Con estas dos cosas puedes estar caminando bajo la lluvia horas, sin mojarte ni una gota.

Nos montamos en la barca y cruzamos al otro lado de la Laguna Grande, donde nos deja el barquero para comenzar nuestra caminata de 3 horas aproximadamente por medio de la selva. Empezamos por un pequeño caminito donde vamos viendo tanto plantas como insectos de todo tipo. Vemos monos tamarindo que se mueven muy rápido.

Dejamos el camino y nos adentramos en la jungla por todo el medio, sin otro camino que seguir que el instinto del guía. Nos va enseñando la importancia de un bosque primario (que quiere decir que no está alterado por el hombre) para el ecosistema. Un bosque como este, que comprende todo el Amazonas llega a regular la biosfera del planeta. La Reserva donde nos encontramos es un bosque tropical lluvioso y como su nombre indica estuvo lloviendo gran parte del recorrido. Pese a ello, tampoco nos mojamos mucho, ya que las copas de los árboles nos servían de paraguas. Y lo poco que nos mojamos fue por no ponernos el poncho, si te lo pones no te mojas nada, pero con el calor que hace, te cueces un poco, jejejeje.

En toda la Reserva se pueden apreciar muchísimas clases de pájaros que practicamente habitan aquí, o en sitios como este. Las fotografías no salen muy bien, ya que se encuentran en lo alto de los árboles, y los árboles aquí miden muchos metros de altura.

Vemos en todo el recorrido muchas arañas gigantescas. No vimos ninguna Tarántula, pero si las veríamos al día siguiente. Pero aunque no sean Tarántulas también impresionan.

Y con tantas arañas, tienes que tener cuidado de no pasar por delante de una tela de araña. Aunque no es fácil, ya que tienes que ir mirando al suelo, para ver por donde pisas, y al no mirar al frente, es muy habitual notar la tela en la cabeza. La tela no es lo peligroso, sino que puedes llevar contigo la araña que acabas de destrozar su tela, y tiene que estar de una mala leche, que como te pique no va a ser muy agradable, jajajaja.

Ya estamos casi al final del recorrido, pero el guía nos dice que nos falta lo peor, ya que hay que atravesar una zona pantanosa. El bosque lluvioso se convierte en bosque inundado, y el agua te puede llegar hasta la rodilla.

Somos un grupo de 12 personas. Nosotros nos colocamos los últimos. Empezamos a andar y el agua nos llega casi hasta el final de las botas. El terreno a veces se convierte en lodo, con lo que te cuesta sacar la bota del barro. La marcha cada vez es más lenta, y nos tenemos que parar, mientras que los de adelante van pasando.

De repente vemos como gente de los que van primero, comienzan a caerse, como si les engullera el pantano. Van cayendo progresivamente, mojándose incluso hasta la cabeza. Al principio hasta te hace algo de gracia (no es por ser malvados), pero vemos que también cae el guía, y no puede levantarse. La situación se complica cada vez más, y nosotros cada vez nos mojamos más, sin llegar a caernos. Todo es un descontrol, donde acaba en un «sálvese quien pueda«. El último tramo hay que hacerlo pasando por encima de un tronco, resbaladizo, con las botas de agua llenas de agua, barro, lodo… Al final conseguimos todos llegar, pero cada uno con más barro y agua que el anterior. No es necesario recordar que nos encontramos en una Reserva donde abundan caimanes, serpientes y otros tipos de animales igual de peligrosos.

Llegamos al hotel como si viniéramos de una guerra. El guía nos comenta que nunca le había pasado nada igual. Nos gusta la naturaleza y mezclarnos con ella, pero lo de hoy ha sido demasiado. No se puede decir que esto no es Aventura.

Para reponer fuerzas de todo lo transcurrido por la mañana, comemos un rico ceviche muy típico de Ecuador y un pollo con verduras.

Al terminar la comida, todos fuimos a lavar nuestras ropas, porque quedaron tan sucias que no las podías guardar en ningún sitio.

Por la tarde, fuimos a hacer una actividad más tranquila. Una vuelta en la barca para divisar cualquier animal que nos encontremos. Nos cae una fuerte tormenta, pero con los ponchos que nos dan, no te mojas nada. Lo único que no puedes hacer fotos. Menos mal que no dura mucho y podemos disfrutar del paseo. Vemos varios tipos de aves que solo los puedes ver en lugares como este. También podemos observar una familia de monos ardilla que van saltando de árbol en árbol. Y a la vuelta vemos un oso perezoso en lo alto de un árbol.

Cuando llegamos a la Laguna Grande nos dejan bañarnos  en medio del Lago. Se tiran algunos de nuestro grupo, pero nosotros decidimos no hacerlo. Nos gusta la adrenalina, pero consideramos que esto no nos motiva. El día está muy nublado y fresco, y el agua no es que esté muy caliente. No nos llama, y solo por decir que nos hemos bañado en una laguna donde hay caimanes, no es motivo para bañarnos. Además, ya nos bañamos bastante, hoy por la mañana, jajaja.

Llegamos a nuestro hotel y en tan solo 20 minutos volvemos a salir de nuevo con la barca. Esta vez ya de noche. Así tendremos la oportunidad de ver especies que se encuentran más activas por la noche. También es más fácil de encontrar ciertos animales que por el día. Animales que por el día se camuflan tan bien, que es imposible verlos. Pues aunque parezca mentira por la noche es más fácil de verlos. Para ello, solo contamos con una linterna, y nuestro guía en la parte delantera de la barca, va alumbrando a los márgenes del río. Al enfocar a algún animal, sus ojos resplandecen como si fueran dos botones luminosos. Esto es la teoría, en la práctica, nosotros no vimos nada, aunque nuestro guía localizaba animales desde incluso muy lejos. Con esta técnica, vimos un Ave Nocturna, que es una especia de búho.

También vimos un par de serpientes pequeñas de la familia de la anaconda. Estaban colgadas en un árbol en medio de la Laguna. Y nos acercamos tanto, que incluso en algún momento, pensamos que podían caer encima de nosotros. Y todo esto por la noche, que te da más inseguridad.

Vimos un caimán, pero cuando nos acercamos desapareció. El caimán en esta época del año es muy difícil de ver, ya que el río y la Laguna tiene muchísima agua, y se camuflan muy bien.

Así acabamos un completo y movido día en este inhóspito lugar, con una rica cena. El pescado con demasiadas espinas, pero estamos en un lugar donde no se puede elegir muchas cosas.

De postre nos dieron tomate de árbol. Es la primera vez que escuchamos y vemos esta fruta. Nos la dan en almíbar, y el sabor aunque extraño, es exótico y dulce.

Los vuelos a Ecuador desde España los puedes encontrar sobre los 600 €. Muchos de ellos pasan por Estados Unidos, algo que no recomendamos nunca ya que además de pagar (porque vas a tener que sacar el ESTA), te van a volver loco con tanto controles que hay. Si buscas puedes encontrar incluso directos muy económicos. Nosotros volamos directos a Quito, y para la vuelta lo hicimos desde Guayaquil también directo, y nos ahorramos volver subir hasta Quito.

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La moneda oficial en Ecuador es el Dólar Estadounidense. En el año 2000, Ecuador completó su proceso de dolarización; el Sucre (moneda oficial hasta el momento) fue eliminado, y la moneda del país fue legalmente cambiada por el dólar norteamericano.

El idioma oficial en Ecuador es el castellano. Sin embargo en las zonas rurales o en la parte del Amazonas existen poblaciones donde se hablan lenguas indígenas, como el quichua. Aunque cada vez queda menos población que conserve estos idiomas.